martes, 10 de diciembre de 2019

SALMO 119:127 AYIN - LO BUENO Y LO RECTO - NO ES CASUALIDAD, ES DIOS -





Salmos 119:127  La Biblia de las Américas (LBLA)


Ayin. 

121 He practicado el juicio y la justicia;
no me abandones a mis opresores.
122 Sé fiador de tu siervo para bien;
que no me opriman los soberbios.
123 Desfallecen mis ojos por tu salvación,
y por la promesa[av] de tu justicia.
124 Haz con tu siervo según tu misericordia,
y enséñame tus estatutos.
125 Yo soy tu siervo, dame entendimiento
para que conozca tus testimonios.
126 Es tiempo de que actúe el Señor,
porque han quebrantado tu ley.
127 Por tanto, amo tus mandamientos
más que el oro, sí, más que el oro fino.
128 Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas,
y aborrezco todo camino de mentira.



UN ENCUENTRO CON LA PALABRA

REFLEXION
Devocionales
Reflexiones cristianas diarias por CVCLAVOZ

Lo bueno y lo recto.


“E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios.” 2 Crónicas 14:2.
El Rey Aza fue un líder que trajo paz y bienestar a una nación que vivía en constantes conflictos y amenazas. Dios usó su vida porque sobresalió en dos aspectos: “lo bueno y lo recto”
Bueno significa que fue un rey bondadoso, que empezó a preocuparse por la vida espiritual de los demás. Recto quiere decir que fue honrado, temeroso de Dios y fiel.
Estas dos virtudes de Aza fueron suficientes para que su nación viviera en paz durante 10 años. ¿Quién no quisiera vivir en paz durante tantos años?
El secreto de Aza estaba en hacer lo que era agradable y bueno a los ojos del Señor su Dios. Dice la Biblia que este rey hizo quitar los altares y santuarios paganos de toda la nación. Destruyó y derribó todas las cosas que pertenecía a otros dioses. Por último ordenó a su pueblo que buscara a Dios y obedeciera sus mandatos.
Muchas veces no disfrutamos de la paz de Dios porque aún hay cosas que no agradan al Señor en nuestras vidas. Por eso, deja que Dios mire el fondo de tu corazón y te enseñe a vivir como Él quiere que vivas.
¿Hay cosas en tu vida que no agradan a Dios y sabes que debes desechar? ¿En tu familia existen cosas que ofenden a Dios?
Si es así, no esperes a mañana para sacar de tu vida o familia esas cosas que desagradan a Dios, porque el pecado impide que su presencia pueda descender a nuestra vida y evita que vivamos tranquilamente.
“¡Escuchen! El brazo del Señor no es demasiado débil para no salvarlos, ni su oído demasiado sordo para no oír su clamor. Son sus pecados los que los han separado de Dios. A causa de esos pecados, él se alejó y ya no los escuchará.” Isaías 59:1-2 (NTV)
Dios es tres veces Santo y no puede habitar donde hay cosas que le desagradan.
Diego Jora
CVCLAVOZ



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REFLEXION
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Reflexiones cristianas diarias por CVCLAVOZ

No es casualidad, es Dios.


Recuerdo una escena, de cuando era pequeña, que marcó mi vida. Un niño iba a toda velocidad en una bicicleta y justamente por delante se le atravesó una movilidad. Lamentablemente no pudo frenar y aunque desvió la dirección, se observó claramente cómo voló por el impacto. Lo increíble fue la caída pausada, es decir, como observar lo sucedido en cámara lenta, e incluso algunos niños decían que fue un ángel que lo tomó, pero lo grandioso es que no se sufrió daño alguno, no tenía siquiera una raspadura.
Lo que sucede en nuestras vidas no es casual, e incluso a veces no nos enteramos de las veces que el Señor nos ha salvado de situaciones que nos hubieran costado la vida.
En la Biblia encontramos otra historia de salvación:
“El oficial del rey le dijo: Señor, baja antes de que mi hijo muera. Jesús le dijo: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue. Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo vivía.
Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: Ayer a la hora séptima se le quitó la fiebre. El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa.” Juan 4:49-53.
El hijo del oficial del Rey se encontraba en un estado crítico, a tal grado que estaba a punto de morir, pero en un instante recuperó la salud. En ese momento Jesús no estaba en su casa para orar o poner sus manos sobre él para que el milagro ocurriera, pero recibió sanidad del Señor gracias a la fe de su padre.
A veces ignoramos que muchas bendiciones que recibimos son de parte del Señor, pero la realidad es que no necesitamos verlo para saber que Él está obrando en nuestras vidas. Este tiempo quiero animarte a darle gracias por todo, y si tienes algún familiar que necesita apoyo, no olvides que tu fe puede salvarlo.
Shirley Chambi
CVCLAVOZ



lunes, 9 de diciembre de 2019

SALMO 119 : 47 - 48 VAV - LA FE VIENE POR EL OIR - REGRESANDO AL CAMINO -





Salmos 119:47-48  La Biblia de las Américas (LBLA)


Vav.

41 Venga también a mí tu misericordia, oh Señor,
tu salvación, conforme a tu palabra[n].
42 Y tendré respuesta para el que me afrenta,
pues confío en tu palabra.
43 No quites jamás de mi boca la palabra de verdad,
porque yo espero en tus ordenanzas.
44 Y guardaré continuamente tu ley,
para siempre y eternamente.
45 Y andaré en libertad[o],
porque busco tus preceptos.
46 Hablaré también de tus testimonios delante de reyes,
y no me avergonzaré.
47 Y me deleitaré en tus mandamientos,
los cuales amo.
48 Levantaré mis manos[p] a tus mandamientos,
los cuales amo,
y meditaré en tus estatutos.


UN ENCUENTRO CON LA PALABRA

REFLEXION
LA FE VIENE POR EL OÍR.



“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10:17 (RVR1960).
Muchos de nosotros queremos aumentar nuestra fe sin esforzarnos por apartar un tiempo exclusivo para orar y meditar en Biblia y lo más probable es que nos decepcionemos y debilitemos espiritualmente. Sin embargo podemos cambiar esa actitud y alimentarnos de la palabra de Dios conociendo sus promesas y sus planes que tiene para cada uno de nosotros, puesto que la fe es el resultado de oír Su palabra y añadiendo a la lectura bíblica la oración que nos permite hablar con Dios confiando que Él obrará en cada uno de nuestros asuntos de la mejor manera posible, pues Su palabra nos dice: “crean que ya han recibido lo que en oración pidieron…” Marcos 11:24.
Por tanto, ten en cuenta que sin oír la palabra de Dios y sin oración será difícil fortalecer tu fe.

Giovana Aleman
CVCLAVOZ


UN ENCUENTRO CON LA PALABRA

REFLEXION
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Reflexiones cristianas diarias por CVCLAVOZ

Regresando al camino.


En el reinado de Josías, el pueblo de Judá había llegado demasiado lejos y el juicio tenía que venir sobre ellos. Cruzaron el límite reincidiendo en los mismos pecados, siendo rebeldes, adorando dioses ajenos y no había la posibilidad de recibir un aplazamiento de la sentencia, no había forma de escapar del cautiverio al que Jehová los enviaría.
Si bien siempre se muestra a Dios como un alguien bueno, compasivo y amoroso, también debemos tener presente que es justo y celoso, en especial cuando nos desviamos hacia otros “dioses”: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” Jeremías 2:13 y Jeremías 15:5-6a (NVI) dice: “¿Quién tendrá compasión de ti, Jerusalén? ¿Quién llorará por ti? ¿Quién se detendrá a preguntar por tu salud? Tú me has rechazado, te has vuelto atrás —afirma el Señor—…”
Hay palabras de confrontación que siempre debemos tomar en cuenta, para examinar nuestra vida, y en especial para enderezar nuestro andar, ya que hay pecados que cuando a su tiempo no lo detenemos suelen ser tan frecuentes que perdemos la sensibilidad sobre ellos y creemos que no tendrán consecuencias sobre nosotros.
Cuando Dios va dando sentencias sobre su pueblo también va exhortando a que se vuelvan a Él, “Por eso, así dice el Señor: «Si te arrepientes, yo te restauraré y podrás servirme…” Jeremías 15:19 Si eres confrontado de algún modo, cambia de dirección y retorna a Dios, ya que te espera para darte una nueva oportunidad.
¿Hay algún pecado que hace que te alejes de Dios? ¿Él es tu único Dios o tienes otros “dioses”? ¿Crees que estás con Él pero tu actuar dice lo contrario?
Hoy no es tarde para ponerte a cuentas con el Señor y empezar una nueva marcha hacia el camino correcto.
Soraida Fuentes
CVCLAVOZ


viernes, 6 de diciembre de 2019

1 JUAN 4:7-8 DIOS ES AMOR - EL PERDON DE DIOS - GRATITUD, UN INGREDIENTE INDISPENSABLE -




1 Juan 4:7-8  La Biblia de las Américas (LBLA)


Dios es amor

Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es[f] de Dios, y todo el que ama es nacido[g] de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros[h]: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito[i] al mundo para que vivamos por medio de Él. 10 En esto consiste[j] el amor: no en que nosotros hayamos amado[k] a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros. 12 A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros. 13 En esto sabemos que permanecemos en Él y Él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. 14 Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. 16 Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para[l] nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él. 17 En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra[m] castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. 19 Nosotros amamos[n], porque Él nos amó primero. 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede[o] amar a Dios a quien no ha visto. 21 Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.


UN ENCUENTRO CON LA PALABRA

REFLEXION
EL PERDÓN DE DIOS.


“(…) Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más” Juan 8: 11 (RVR 1960).
¿Alguna vez sentiste que no hay perdón para ti? ¿O que cometiste demasiados errores para que Dios vuelva a perdonarte? Pues déjame decirte que la muerte expiatoria de Jesús pagó toda la deuda, por lo cual, ya nada tenemos que pagar.
La culpa buena nos lleva al arrepentimiento, a volver a tener gozo y disfrutar de la presencia de Dios; en cambio la culpa mala, trae serias consecuencias, como ser: remordimiento, temor a ser rechazado por Dios, angustia, autocastigo, inseguridad, pérdida del sentido de valía, enfermedades físicas y algo muy importante, no se puede desarrollar una relación con Dios. No aceptar el perdón de Dios sería como pensar que la muerte de Jesús fue en vano o al menos no suficiente para que puedas ser perdonado, pero sabemos que esto es una mentira del enemigo, porque Jesús ocupó nuestro lugar en la cruz del calvario para que ya no tengamos que llevar nosotros la carga de la culpa. Por todo esto, acércate a Dios con humildad y confiesa tus pecados, confiando que Dios no te condena, más Él te perdona.
Neyda Cruz
CVCLAVOZ

UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Devocionales
Reflexiones cristianas diarias por CVCLAVOZ

Gratitud, un ingrediente indispensable.



A lo largo de nuestras vidas nos topamos con diferentes tipos de situaciones que, de acuerdo a cómo las enfoquemos, nos ayudarán a crecer o nos llevarán a un retroceso.
Para una persona adulta, después de Dios y su familia, su fuente de trabajo ocupa un lugar de bastante importancia; mismo que visto como una obligación, suele quitar el entusiasmo y hasta tal vez las ganas de desarrollarse, lo que repercute en falta de crecimiento laboral, posibles llamadas de atención e incluso en despidos.
Esto puede deberse a que el trabajo sólo se ve como una fuente de ingreso económico y no como una forma de provisión de Dios.
“Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.” Eclesiastés 3: 10 (RVR1960).
Para un creyente, tomar conciencia de que su trabajo es el medio por el cual el Señor lo sustenta, es fundamental, puesto que de esta forma se reconoce las bendiciones y cuidados que tiene Dios para su vida.
Ser agradecidos por esa fuente de empleo es importante, no sólo por lo que significa ante Dios, sino también, porque nos lleva disfrutar la labor y a realizarla con excelencia; es decir, nos cambia la forma de verlo o apreciarlo; de acuerdo al apóstol Pablo nuestro desempeño debe ser el mejor.
“Trabajen con entusiasmo, como si lo hicieran para el Señor y no para la gente.” Efesios 6:7 (NTV).
Si hasta el momento has visto tu trabajo como una carga, te animo a cambiar de enfoque, comienza a agradecer a Dios por este, observa el cambio que se originará en ti y posteriormente en tu entorno.
Cesia Serna
CVCLAVOZ